Acerca de mí.

Hay mil motivos por los cuáles encontramos en internet o en cualquier libro el porqué tendríamos que hacer una clase de Yoga o deberíamos de probar. Pero por mucho que lo leamos, que nos digan, que nos cuenten, lo más importante es comprobar por un@ mism@ el porqué realizar Yoga de forma habitual y para toda la vida.


En mi caso yo me encontré el Yoga de una forma casual. Durante mucho tiempo estuve yendo a la consulta de un amigo que era y es fisioterapeuta y osteópata porque tenía de forma habitual muchos dolores de espalda y cuello; por aquel entonces tenía un trabajo que permanecía muchas horas del día sentada y enfrente del ordenador y pensaba que estos dolores eran males que se perpetuarían para siempre. Pero después del embarazo de mi primer hijo, éste amigo, (a quien se lo agradezco mil y una vez), me recomendó que fuera a Yoga para recuperarme de mi posparto. Y en que buena hora le hice caso!!!!

Comencé a hacer Yoga de forma progresiva y poco a poco, porque acababa de ser madre. Cada vez que iba a una clase de Yoga recordaba las clases de ballet que durante 9 años realicé en mi etapa de niñez y adolescencia. Éstas dos actividades o disciplinas no es que sean iguales, pero para mí son muy parecidas. Tanto en ballet como en Yoga estás en todo momento consciente del movimiento que realizas, de la respiración y de la armonía con la que te mueves, es decir, “estás en el aquí y en el ahora”.

Así que acudiendo a las clases de Yoga y sin darme cuenta volví a recuperar la elasticidad, la fuerza, la capacidad pulmonar y la confianza en la respuesta de mi cuerpo.
Nunca pensé que podría recuperar todo esto que hacía mucho tiempo que había perdido, pero……así fue.

A los dos años de estar practicando Yoga surgió la oportunidad para poderme formar como instructora de Yoga de la mano de mi profesora que me ayudó y me sigue ayudando en mi desarrollo profesional en todo lo que está de su mano. Le agradezco mucho que confiara en mi y me animara en muchos casos para que no dejara este camino en el que ella lo siente como su vida y así lo trasmite en su clases de Yoga cada día.

Con la paciencia y ayuda de mi gran compañero en el  camino de la vida y mis dos hijos, unos maestros que diariamente me recuerdan que la vida es cambio, fui formándome y empezando a dar  clases de Yoga a mis propi@s alumn@s.

Actualmente me dedico a la Instrucción de Yoga, y espero poderle transmitir a mis hijos y a mis alum@s esta sensación de bienestar que me invade cada vez que hago o doy una clase.

Y gracias infinitas a mis padres por………..  haberme dado la Vida.

Namasté. Rosa

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